El paco, también llamado pasta base, es una sustancia fumable vinculada a la elaboración de la cocaína, de composición muy variable y generalmente mezclada con otros productos. Su efecto es intenso y muy breve, y eso empuja a consumir una y otra vez en poco tiempo, con un deterioro físico y emocional que suele ser rápido. Si alguien de tu familia consume, lo más importante que tenés que saber es esto: no es una cuestión de voluntad, se puede pedir ayuda, y el vínculo con vos puede ser una pieza clave para que en algún momento acepte un tratamiento.
Sabemos que muchas familias llegan a este tema después de meses o años de angustia, con la sensación de haber probado todo. Si ese es tu caso, no leas esta guía como una lista de lo que hiciste mal, sino como un conjunto de herramientas para lo que viene. Cada situación es distinta y ninguna familia tiene todas las respuestas de antemano.
Qué es el paco y por qué genera tanta dependencia
Se lo conoce con distintos nombres según el barrio o la región: paco, pasta base, base. En general se fuma en pipas caseras o con elementos improvisados. Como se trata de una sustancia de muy bajo control en su fabricación, quien la consume no sabe qué contiene cada dosis, y eso agrega riesgos que son imposibles de prever.
El efecto llega rápido y se va rápido. Detrás aparece un malestar intenso, con ansiedad y necesidad urgente de volver a consumir. Ese ciclo corto, repetido muchas veces por día, es lo que hace que la dependencia se instale con fuerza y que la persona organice su vida alrededor de conseguir la próxima dosis.
Señales que pueden aparecer
Ninguna señal aislada confirma un consumo, pero cuando varias aparecen juntas vale la pena prestar atención:
- Pérdida de peso marcada, falta de apetito y descuido del aseo personal.
- Quemaduras en los labios o en los dedos.
- Períodos largos sin dormir seguidos de mucho cansancio.
- Ansiedad, irritabilidad, cambios bruscos de humor o desconfianza extrema.
- Desaparecer durante horas o días, sin explicaciones claras.
- Faltantes de dinero u objetos en la casa, venta de pertenencias propias.
- Abandono de la escuela, el trabajo o las actividades que antes le gustaban.
Si querés una mirada más amplia sobre cómo reconocer un problema de consumo, podés leer cómo saber si un familiar tiene un problema de adicción.
Cómo hablarle sin empujarlo más lejos
Cuando la situación es tan dura, es fácil caer en gritos, amenazas o sermones. Es comprensible, pero suele alejar más a la persona. Algunas pautas que ayudan:
- Elegí el momento: hablá cuando no esté bajo el efecto ni en plena abstinencia.
- Hablá de lo que ves y sentís: "Te veo muy flaco y me preocupa", en lugar de "sos un desastre".
- Evitá etiquetas: palabras que humillan cierran la conversación.
- Mostrá que la puerta sigue abierta: aunque hoy diga que no, que sepa que cuando quiera ayuda vas a estar.
En la guía cómo hablar con un familiar sobre su consumo encontrás más ideas para preparar esa charla.
Cuidar sin sostener el consumo
Una de las preguntas más difíciles para las familias es dónde termina la ayuda y dónde empieza, sin querer, el sostén del consumo. No hay una receta única, pero algunas orientaciones pueden servir:
- Ofrecé comida, un lugar para bañarse, ropa limpia o acompañamiento a un control de salud, en lugar de dinero en efectivo.
- Resguardá objetos de valor y documentación, sin vivirlo como una traición.
- No cubras ni justifiques las consecuencias graves de sus actos frente a otros.
- Poné límites claros sobre lo que no vas a aceptar en tu casa, y sostenelos con calma.
Poner límites no es abandonar. Al contrario: bien planteados, protegen a la familia y le muestran a la persona que hay un piso de cuidado que no se negocia. Lo desarrollamos en cómo poner límites a un familiar con adicción sin romper el vínculo.
Cuándo pedir ayuda profesional
El consumo de paco rara vez se resuelve sin acompañamiento profesional. Conviene consultar cuanto antes, y actuar de inmediato si hay urgencia.
Situaciones de urgencia
Llamá al 911 o al servicio de emergencias de tu zona (107 en muchos distritos, SAME en la Ciudad de Buenos Aires) si tu familiar presenta:
- Dolor en el pecho, dificultad para respirar o palpitaciones muy fuertes.
- Convulsiones o pérdida de conciencia.
- Agitación extrema, delirio o conductas que ponen en riesgo su vida o la de otros.
- Expresiones de querer lastimarse o quitarse la vida.
Para empezar a buscar tratamiento
La Línea 141 de SEDRONAR es gratuita, anónima y atiende las 24 horas en todo el país; ahí te orientan sobre opciones de atención cerca de donde vivís. Si tu familiar tiene obra social o prepaga, recordá que la Ley 24.455 obliga a las obras sociales a cubrir la atención de las adicciones y la Ley 24.754 extiende esa obligación a las prepagas. Pedí todo por escrito y, si hay rechazo, podés consultar a la Superintendencia de Servicios de Salud.
También existen grupos de ayuda mutua: Narcóticos Anónimos para quien consume y Nar-Anon para familiares de personas con consumo de drogas.
Sobre la internación
Muchas familias piensan que la única salida es internar. A veces es el recurso adecuado, pero la Ley Nacional de Salud Mental 26.657 establece que la internación es un recurso restrictivo, que se usa cuando aporta más beneficios que otras alternativas. La internación voluntaria requiere el consentimiento de la persona, y la involuntaria solo procede ante un riesgo cierto e inminente para sí o para terceros, con evaluación de un equipo interdisciplinario. Un equipo profesional puede ayudarte a evaluar qué tipo de abordaje conviene en cada momento.
Vos también necesitás sostén
Convivir con el consumo de paco de un ser querido es agotador y, muchas veces, se vive en soledad o con vergüenza. Buscar un espacio para vos, hablar con otras familias o hacer una consulta propia no es egoísmo: es lo que te permite seguir acompañando sin romperte. No estás solo en esto. En Fundación Vida Plena orientamos a familias que atraviesan situaciones como la tuya, y la primera consulta no tiene cargo.