Si tu familiar toma mucho y todos los días, dejar el alcohol de golpe puede ser peligroso. No porque dejar esté mal, sino porque el cuerpo se acostumbra a funcionar con alcohol y, cuando falta de repente, puede reaccionar con síntomas que van desde temblores y ansiedad hasta complicaciones graves como convulsiones o delirium tremens. Por eso, en consumos intensos, la recomendación es que la suspensión se haga con supervisión médica. En esta guía te contamos por qué pasa, qué señales observar y qué hacer como familia.
Por qué el cuerpo reacciona cuando falta el alcohol
Cuando alguien toma en cantidad durante mucho tiempo, el organismo se va adaptando para compensar el efecto del alcohol. Esa adaptación es silenciosa: la persona siente que "está bien" mientras siga tomando. El problema aparece cuando el consumo se corta de manera abrupta. El cuerpo queda, por decirlo de algún modo, desbalanceado, y aparece lo que se llama síndrome de abstinencia.
No todas las personas que dejan de tomar lo atraviesan de la misma forma. Influyen la cantidad, los años de consumo, si hubo abstinencias complicadas antes, el estado de salud general y si hay consumo de otras sustancias. Justamente por eso no conviene que la familia intente adivinar cuán riesgoso es: la evaluación la tiene que hacer un profesional.
Señales de abstinencia que conviene conocer
Algunos síntomas son molestos pero frecuentes; otros son señales de alarma. Conocerlos te ayuda a saber cuándo acompañar y cuándo actuar rápido.
Síntomas que suelen aparecer
- Temblor de manos, sobre todo a la mañana.
- Ansiedad, nerviosismo, irritabilidad.
- Sudoración, náuseas, falta de apetito.
- Dificultad para dormir o sueño muy cortado.
- Palpitaciones o sensación de malestar general.
Muchas veces la persona toma "para que se le pase" ese malestar, y eso es parte del círculo que mantiene el consumo. Si ves que tu familiar necesita tomar a la mañana para sentirse bien, es una señal de que el cuerpo ya depende del alcohol.
Señales de alarma
- Convulsiones.
- Confusión, desorientación, no reconocer dónde está o a quién tiene enfrente.
- Alucinaciones: ver, oír o sentir cosas que no están.
- Temblores muy intensos, agitación extrema o miedo desproporcionado.
- Fiebre, sudoración profusa, pulso muy acelerado.
Qué hacer si aparecen señales de alarma
Si notás cualquiera de las señales de alarma, no esperes a ver si se pasa solo. Llamá al 911 o al servicio de emergencias médicas de tu zona (el 107 en muchos distritos, el SAME en la Ciudad de Buenos Aires), o llevalo a la guardia más cercana si es seguro hacerlo.
- Quedate con tu familiar y no lo dejes solo.
- Si tiene una convulsión, alejá los objetos con los que se pueda golpear y no intentes meterle nada en la boca.
- Hablale con calma, en frases cortas. Si está confundido, no discutas lo que dice ver o escuchar.
- Contale al equipo de salud cuánto tomaba, desde cuándo, cuándo fue el último consumo y si toma alguna medicación.
Si querés tener a mano un paso a paso para otras situaciones de riesgo, te puede servir la guía sobre qué hacer ante una crisis o urgencia por consumo.
Lo que no conviene hacer
Cuando alguien que queremos decide dejar, es natural querer ayudar con lo que tengamos a mano. Pero algunas acciones bienintencionadas pueden empeorar las cosas:
- No lo mediques por tu cuenta. Nada de darle pastillas "para los nervios" o para dormir que tengas en casa. La medicación de la abstinencia la indica y controla un médico.
- No le exijas que corte de golpe como prueba de amor o de voluntad si su consumo es intenso.
- No lo dejes solo los primeros días después del último consumo si notás síntomas.
- No minimices los temblores o la confusión pensando que "es la resaca".
Cuándo pedir ayuda profesional
Lo ideal es consultar antes de que tu familiar deje de tomar, sobre todo si:
- Toma todos los días o casi todos los días, en cantidad.
- Necesita alcohol a la mañana para arrancar el día.
- Ya tuvo temblores, alucinaciones o convulsiones cuando intentó dejar antes.
- Consume además otras sustancias o tranquilizantes.
- Tiene otros problemas de salud física o mental.
Un médico puede evaluar si la suspensión puede hacerse de forma ambulatoria con controles o si conviene un ámbito con supervisión más cercana. Si te preguntás en qué casos se justifica una internación, podés leer cuándo es necesaria una internación por adicciones.
Para una primera orientación, la Línea 141 de SEDRONAR es gratuita, anónima y atiende las 24 horas en todo el país. También existen grupos de ayuda mutua como Alcohólicos Anónimos para quien consume, y Al-Anon para familiares de personas con alcoholismo.
Dejar de tomar es el comienzo, no el final
Superar la abstinencia física es un paso importante, pero no resuelve por sí solo el problema de fondo. Muchas personas vuelven a tomar cuando pasa el malestar, porque el alcohol cumplía una función en su vida: calmar la angustia, sostener vínculos, tapar el aburrimiento o el dolor. Por eso, después de la etapa médica, suele hacer falta un tratamiento que trabaje sobre esas razones.
Si hay una recaída, no significa que todo se perdió. Es algo que puede ocurrir en el proceso y hay formas de responder sin romper el vínculo; lo explicamos en la guía sobre recaídas y cómo responder como familia.
Cómo acompañar sin desgastarte
Acompañar a alguien que intenta dejar el alcohol puede ser agotador. Es común que la familia sienta miedo, enojo, culpa o cansancio, todo al mismo tiempo. Algunas ideas que ayudan:
- Hablá con tu familiar en un momento en que no haya tomado, sin reproches y desde la preocupación.
- Acordá con otros familiares quién acompaña y cuándo, para no cargar todo en una sola persona.
- Tené a mano los teléfonos de emergencia y de la obra social o prepaga.
- Buscá un espacio propio: un grupo de familiares o una consulta para vos.
Si todavía no sabés cómo encarar la conversación, te puede ayudar la guía cómo hablar con un familiar sobre su consumo sin que termine en pelea.
Preocuparte por la salud de tu familiar ya es un acto de cuidado. No hace falta que sepas todo ni que tengas todas las respuestas: alcanza con dar el primer paso y pedir orientación. En Fundación Vida Plena acompañamos y orientamos a familias que atraviesan situaciones como esta, y la primera consulta no tiene cargo.